miércoles, 14 de octubre de 2009

ENTREVISTA CON CHENOA. DESAFIANDO LA GRAVEDAD




—Creo que, más que mostrarme como soy, es una actitud que intento fomentar. Hay que desafiar la situación tan dura por la que atravesamos. Volver a reestructurar valores y simplemete saber llevarlo.


En las canciones que contiene, ¿le ha dado alas a sus sentimientos?


—Sí. Siento que ciertas situaciones ya las he diferido y ello ha provocado que no esté tan pendiente de qué dirán o qué pensarán, sino más bien de lo que yo quiero. Luego dejo volar las canciones para que la gente las adapte a sus vidas, no a la mía. Y eso hay que hacerlo sin complejos ni inseguridades, sino como una total aceptación de como eres.


—Parece que hay dos Chenoas en este disco: la que está arriba y la que está abajo.


—Absolutamente. Soy de polos opuestos y muy radical de carácter. Antes me parecía algo malo porque todo el mundo me miraba así, y ahora me parece que es algo que tengo que aceptar yo y me tiene que gustar… Soy así, tampoco hay tanto lío, no he hecho nada malo. Pero me gusta, me gusta sentirlo bien, me gusta vivirlo bien. Me gusta aceptarme, es más fácil.
—¿Coti le ha regalado un tema?

No, Coti me debía una canción. Es colega desde hace años y cada vez que me lo encontraba le decía: «¿Cuándo?». Y este año estaba terminando «Desafiando la gravedad», tenía un montón de temas escritos por mí, pero le mandé un correo electrónico pidiéndoselo por favor y me mandó «Te puedo perdonar». Era perfecta y muy Coti, pero la cogieron mis productores y la hicieron funk, y ahí es donde yo me explayo.
—También contiene un dueto con Gloria Trevi.
—Totalmente dispares, como soy yo. Coti es el lado más dulce y Gloria es una mujer fuerte, con carisma. «Nada de nada» era clavada para ella, se la mandamos y no lo dudó.


—Un recuerdo que guardará para siempre de la grabación de su sexto disco.


—El momento en el que grabé «Duele». Terminé llorando. Tardé un rato largo en salir de la cabina. Fue una catarsis. El vibrato final que está grabado está descontrolado porque estaba llorando. Con la técnica soy muy perfeccionista, pero lo dejé para respetar el sentimiento de aquel momento. Todos estaban en silencio porque una entrega tan absoluta es un regalo muy especial para quien lo sabe apreciar. A los productores les llama mucho la atención que te dejes tanto el hígado.
—Ya lo ha presentado en directo, ¿cómo ha sido la experiencia?


—Lo he presentado en formato acústico, ahora vamos con la banda. Ha sido brutal. Es el regalo final para mí, ojalá pudiera salir en vivo directamente. El escenario es el mejor lugar donde se pone uno a examen y a mí me encantan los desafíos, los retos. Me motivan mucho. Creo que no hay nada más interesante que conocer los propios límites y saber pasar el umbral de muchas situaciones. Me desafío a mí misma, no me molesto tanto en estar mirando qué hacen los demás. No espero superar al de al lado, espero superarme a mí misma. Es una manera de ser, diferente o no, pero es la mía. Y la llevo bien, aunque a veces no me aguanto.



No hay comentarios:

Publicar un comentario